Ir a la plaza de Devoto y sentarme a mirar. Los arboles, el cielo, la gente. Mirar. Poder estar donde quiero. Con el clima que quiero. Caminar con mi cámara, con los auriculares puestos. Estar en un momento perfecto y no necesitar de nada ni nadie más. Leer sentada en el pasto, odiar a los nenes que pasan gritando, amar a los perros que se me acercan. Subirme a un tren solo para hacer todo eso, para pasar una tarde hermosa conmigo misma.
No me fui de mi casa por capricho, necesitaba esto. Estas cosas me hacen bien y este frío me hace muy feliz.
sábado, 3 de octubre de 2015
Devoto.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario